Reino Unido, Francia y
Canadá amenazan a
Israel con represalias si no
detiene ofensiva en Gaza
Miles de bebés en riesgo de muerte por hambre

Redacción Nueva Isla
martes 20 de mayo de 2025
Al parecer algunos adultos llegaron a la habitación. Y es que ante el rampante genocidio israelí sobre la Franja de Gaza, que según los más recientes datos provistos por el Ministerio de Salud de Gaza ha cobrado la vida de 53,573 palestinos y 121,688 heridos, la mayoría de ellos niños, mujeres y ancianos, la comunidad internacional parece haber llegado al límite de su tolerancia, especialmente los aliados de Israel y Estados Unidos, principal financiador éste último de la eficiente máquina de muerte y desolación.
Desde que Israel rompió el alto el fuego con Hamás el pasado 18 de marzo, sus ataques han cobrado la vida de 3,427 palestinos.
Gaza es un territorio sencilla y literalmente devastado por los bombardeos israelíes, en medio de una ocupación que impide de manera planificada y criminal la entrada de ayuda humanitaria o la filtra a cuentagotas, produciendo hambruna, desolación y más muerte, mientras occidente chinchorrea y se hace de la vista larga.
Para que usted tenga idea amigo lector, los hospitales y campos de refugiados en La Franja han sido reducido a ruinas, los medicamentos y alimentos son prácticamente inexistentes, al punto que al inicio de esta semana, el secretario general para Asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher dijo en entrevista con el programa Today que «14.000 bebés morirán en las próximas 48 horas», si la ayuda necesaria para alimentarlos no logra entrar en Gaza.
En una entrevista para la BBC, la directora de la organización israelí Road to Recovery, Yael Noy expresó: «Mis impuestos se están gastando en una guerra que ha matado a miles de niños. Estamos llevando a cabo un genocidio. Y no puedo hablar de ello en Israel», señaló una indignada Noy.
Pero el plan es claro y definido: Israel quiere sacar a toda la población palestina y apoderarse de La Franja, para lo cual tiene total apoyo del inquilino de Casa Blanca, quien comparte el apetito por ese territorio para reedificarlo y convertirlo en Las Vegas del Medio Oriente.
De hecho, en declaraciones filtradas por el medio israelí, Jerusalem Post, el primer ministro Benjamin Netanyahu admitió que la expulsión o gentrificación absoluta de los gazatíes es una de las consecuencias esperadas: «Estamos destruyendo cada vez más hogares, y los gazatíes no tienen ningún lugar al que regresar. El único resultado inevitable será el deseo de los gazatíes de emigrar fuera de la Franja de Gaza», alegadamente expresó Netanyahu en reunión en el Comité de Asuntos Exteriores y Defensa.
La semana pasada, Israel lanzó una nueva campaña militar de gran escala sobre la devastada Franja, bautizada “Carros de Gedeón”, que incluyó bombardeos a hospitales, escuelas y zonas residenciales, seguida de una ofensiva terrestre por el norte y sur de Gaza con miles de soldados. Netanyahu confirmó que el objetivo no es solo destruir a Hamás, sino tomar control permanente del territorio.
Ante este patético escenario, Reino Unido, Francia y Canadá han emitido una advertencia conjunta en la que amenazan con represalias diplomáticas e inclusive comerciales si Israel continúa con los bombardeos y la ocupación terrestre de Gaza. Y aunque no han especificado medidas concretas, su mensaje fue tajante: “El sufrimiento humano en Gaza es intolerable” y la respuesta militar de Israel, tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, ha sido “totalmente desproporcionada”.
Así las cosas y aunque justicia tardía no es justicia, Israel pudiera enfrentar paulatinamente el resultado de una política de odio y venganza extrema, sumado a la ambición y el oportunismo, ante un planeta cada vez menos sensible, pero cuyas naciones aún guardan un vestigio de preocupación ante el implacable pase de factura de la historia. Algo que no debe quedar impune, aún bajo la pompa desenfadada y acomodaticia de las campañas mediáticas bien elaboradas con fondos ilimitados, que distan mucho del sufrimiento, sangre y destrucción de familias y vidas inocentes.



