COLUMNA DE OPINIÓN

Rescate de estructuras

antiguas utilizando

materiales modernos:

¿Quién dice no se puede?

miércoles 3 de julio de 2024

Como obrero de nuestra cultura desde hace 20 años y espíritu inquieto de la conciencia puertorriqueña, me resulta fascinante el tema del rescate de estructuras antiguas para funciones modernas.

No se trata de ciencia ficción, sino de un hecho consumado en los museos que laboro: Museo Casa Grande y Museo Pilar Defilló, en la ciudad de Mayagüez, Puerto Rico.

Hablamos de un “matrimonio” de construcción, que enlaza el siglo XIX con el actual siglo XXI.

Estos ejemplos fueron creados por el arquitecto José Muñoz, con una consumación de texturas de ladrillo, mamposterías y piedras, junto con el aluminio, vidrio y acero; rompiendo la mentalidad ortodoxa de la pureza de una copia fiel y fidedigna de la casa en funciones familiares.

Al ser llevadas a un uso extensivo, como centro de cultura y de conferencias, integra luces LED con unidades centrales de aire acondicionado, sin comprometer el espíritu original de las casas. De tal manera, que el visitante queda extasiado con la infinidad de ideas que se podrían aplicar a cientos de casas huérfanas de cariño en la isla.

Este enfoque aplica un sentido de esperanza y orgullo a generaciones que nunca se criaron en un caserón antiguo de pueblo. Un fenómeno muy compartido por arquitectos de otras naciones, como España y México; recuperando ruinas de ladrillos, dando una sensación de texturas y luces naturales, hacia su fondo de solar.

De esta manera, se crea un efecto mágico, imposible de duplicar en las casas ostentosas de acceso controlado, llevando este tipo de proyectos a ser no solo museos de recuerdos, sino casas habitables del presente. Ofreciendo las típicas ventajas de vivir en áreas urbanas, con fácil acceso a oficinas médicas, farmacias, centros de cultura, etc., sin el uso obligatorio del auto.

El Museo Pilar Defilló es en realidad dos casas en una fachada, frecuentemente llamadas casas gemelas o siamesas, las cuales abundaban en Mayagüez.

Por un lado, ubicaba la casa de la familia Defilló, en cuyo espacio nació la madre del famoso chelista mundial, Pablo Casals; en colindancia con la casa Mooyer.

Increiblemente, la casa Defilló había sido demolida en su interior, para duplicar su pillaje comercial de su antiguo dueño, quien no tenía parentesco con los Defilló. Pero este trágico evento dio luz verde para compensar necesidades urbanas y culturales, con la creación de un moderno museo con un gran salón de conferencias repleto de luz natural. Esto, sin engañar o disfrazarse de ser estructura antigua, pero dejando al descubierto su moderno concreto armado, salvador de los recientes temblores en la isla.

Hoy día, gracias a estos eventos, combinados con una visión arquitectónica integrativa y responsable, permiten que las visitas de fanáticos del músico en su carácter personal, a nivel internacional, sean la orden del día.

Otro ejemplo de ese rescate de estructuras antiguas para funciones modernas, es la antigua casona de la familia Rodríguez Campoamor, la cual abarca las entradas a las dos calles principales de la ciudad de Mayagüez: Las calles Méndez Vigo y Candelaria.

Originalmente, construida para servir como corte, donde litigó el prócer José de Diego, esta familia está íntimamente ligada a la de los Rodríguez de Astudillos y a los Tió, en forma independiente al matrimonio de nuestra poetiza nacional, Doña Lola Rodríguez de Astudillo Ponce de León y Tió, por su marido, Bonocio Tió.

La casona de la familia Rodríguez Campoamor, fue residencia familiar por alrededor de cuatro generaciones continuas.

En la actualidad, cuenta con un gran patio interior y la unión de varios cuartos utilizados para la creación de un gran salón de conferencias. Sin embargo, su mayor atractivo fue el rescate de su sótano en desuso, haciéndolo un recinto accesible; un gran ejemplo de arcos de ladrillos y toscas, que nos transporta a una villa Toscana.

La estructura ha sido provista con lo último en tecnología de enfriamiento, iluminación y acceso de internet.

Estos espacios culturales corren con fondos municipales, y el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) actuó como agente fiscalizador y a su vez agilizador para su encomienda pública.

En “lista de espera” se encuentra la casa que custodia los cimientos del padre de la patria, Ramón Emeterio Betances.

Aunque la misma fue víctima del terremoto San Fermín, de 1918 y perdió sus arcos, mantiene intacto el sótano, donde el médico sostenía tertulias fuera del foco de las autoridades de la corona, que bien sí vale la pena, no solo ser recatada, sino transformada en lo que representa y merece: Un ente de conciencia nacional.

Estoy convencido de que para salvar muchas joyas estructurales de nuestro patrimonio cultural, hay que dar paso a la incorporación de materiales modernos, que más que opacar los nobles materiales de antaño, los enaltecen.

El autor es historiador con sobre 20 años de experiencia en administración de museos, tales como: Museo Eugenio María de Hostos, Museo Casa Grande y Museo Pilar Defilló. Conferencista sobre la función de los museos en la sociedad y sobre la vida de Eugenio María de Hostos.