Reportaje investigativo:

¿Qué hace Kennedy

defendiendo política contra

antisemitismo de Trump?

Amenaza con sancionar a universidades

RKJ campus
foto periodista JSG1

martes 4 de marzo de 2025

El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés), Robert Kennedy Jr., quien junto a los departamentos de Educación y Administración de Servicios Generales de EE.UU. (GSA, en inglés), forma parte del Grupo de Trabajo del Gobierno Federal para Combatir el Antisemitismo (GTCA) anunció una revisión exhaustiva de los contratos y subvenciones federales de la Universidad de Columbia a la luz de las investigaciones en curso por posibles violaciones del Título VI de la Ley de Derechos Civiles. Esto después de que su jefe político, el presidente Donald Trump decretara una orden para combatir el antisemitismo en las «universidades de izquierda» por permitir manifestaciones de estudiantes contra el genocidio perpetrado por Israel sobre el pueblo palestino en Gaza, ocasionando la muerte de sobre 48,000 personas, el 70% de ellos mujeres, niños y ancianos.

«El antisemitismo, al igual que el racismo, es una enfermedad espiritual y moral que enferma a las sociedades y mata a personas con una letalidad comparable a las plagas más letales de la historia”, expresó Kennedy.

«En los últimos años, la censura y las falsas narrativas de la cultura de la cancelación progresista han transformado nuestras grandes universidades en invernaderos de esta peste mortal y virulenta. Lograr que Estados Unidos sea saludable significa construir comunidades de confianza y respeto mutuo, basadas en la libertad de expresión y el debate abierto”, añadió el secretario de Salud, haciendo referencia a la censura que precisamente y al parecer pretende implantar Casa Blanca para que la comunidad de estudiantes no se exprese en contra de la matanza de palestinos e inclusive ante la amenaza de deportar a los estudiantes extranjeros que se manifiesten.

Alegadamente, los estudiantes judíos están siendo acosados de manera permanente en estas «universidades de izquierda», por lo que están forzando a las mismas a prohibir las manifestaciones «antisemitas», amenazándolas con cortarle fondos, no empece a que existen leyes, autoridades y recursos que han mantenido a raya durante décadas las prácticas racistas y de acoso antisemita en toda la nación.

El problema conductual del acoso no solo es atendido desde una perspectiva social o criminal, sino también salubrista, de esta manera tiene alcance y jurisdicción el HHS. Pero la pregunta que surge es: ¿Realmente los judíos son una raza perseguida y acosada en las universidades estadounidenses al punto de declarar toda una cruzada gubernamental y hasta sancionar y recortar miles de millones en fondos federales o hay algo más detrás de todo esto?

Según la Asociación Americana de Psicología (APA, en inglés) las tres etnias más acosadas en el sistema de educación estadounidense son: afroamericanos, latinos y asiáticos.

La Universidad de Columbia en Nueva York, es una de las universidades más prestigiosas del mundo, fundada en 1794, y está entre las cinco más antiguas de la nación.

La institución ha negado que sostenga o promueva el antisemitismo en su campus como alega el gobierno de Donald Trump e inclusive ha hecho referencia a la cantidad de estudiantes y facultativos judíos que forman parte de su plantilla, así como la cantidad de egresados ilustres de la comunidad judía, todo esto además de adoptar medidas correctivas.

El comunicado emitido por el HHS también expresa: «Dada la inacción constante de Columbia frente al acoso incesante a los estudiantes judíos, el Grupo de Trabajo del Gobierno Federal para Combatir el Antisemitismo está considerando órdenes de suspensión de obras por 51.4 millones de dólares en contratos entre la Universidad de Columbia y el Gobierno Federal. El grupo de trabajo también llevará a cabo una revisión exhaustiva de los más de 5,000 millones de dólares en compromisos de subvención federal para la Universidad de Columbia para garantizar que la universidad cumpla con las normas federales, incluidas sus responsabilidades en materia de derechos civiles», reza el comunicado.

La verdad detrás de ese discurso:

La defensa del estado de Israel y los intereses de la administración Trump en Gaza, rompen con las manifestaciones estudiantiles en contra del genocidio de palestinos y del propio discurso del presidente. La mejor manera para Trump de resolver un problema es eliminándolo de raíz.

Desde el infame ataque del grupo terrorista Hamás contra Israel, en octubre de 2023, y la respuesta israelí que dio inicio a la guerra, grupos de estudiantes, a favor y en contra dieron inicio a manifestaciones, siendo la Universidad de Columbia epicentro de protestas de esta naturaleza. Y como suele ocurrir, se registraron excesos como vociferaciones, epitetos, vandalismo y «bullying» contra judíos, y contra palestinos también, protagonizados por los grupos Estudiantes por la Justicia en Palestina (SJP) y Voz Judía por la Paz (JVP), entre otros.

Grupos judíos elevaron su voz reclamando su espacio y señalando a la administración de esta universidad por su inacción.

El asunto tomó relevancia en los medios a nivel nacional e internacional en 2024.

La universidad tomó acción y suspendió estudiantes de ambos bandos por conductas antisemitas e inclusive se arrestaron manifestantes y se disolvieron campamentos dentro del campus.

El informe de la Liga Anti- Difamación Judía (ADL, en inglés), fundada en 1913 bajo la consigna de «detener la difamación del pueblo judío y garantizar la justicia y un trato justo para todos», otorgó a la Universidad de Columbia en su reporte de «Antisemitismo en los Campus» del 2 de marzo de 2025, la calificación de excelente en el renglón de «La vida judía en el campus», y por encima de las expectativas en el renglón «Acciones administrativas divulgadas públicamente».

Cabe señalar, que la evaluación total tuvo la calificación global de deficiente (D), debido a los factores de alegadas conductas antizionistas (religión judía) y clima hostil de grupos de estudiantes en el campus.

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¿Gato encerrado? ¿Kennedy como “gatillero” de Trump?

Sorprende que 41 universidades, incluyendo a Massachusetts Institute of Technology (MIT), Princeton University, Stanford University y Yale University entre otras, hayan obtenido una calificación similar (D) o inferior (F) por parte de la evaluadora ADL y no sean señaladas o sancionadas por la administración Trump.

¿Por qué la Universidad de Columbia? ¿Será por su prestigio y lo que representa? ¿Por qué la principal universidad del estado natal y base de negocios de Trump? ¿Selectividad o casualidad?

Las anteriores son preguntas interesantes al igual que las preguntas: ¿Qué hace Kennedy en esta ecuación y por qué habla desde su posición de poder del HHS y no desde el GTCA? ¿Está abordando el asunto desde la perspectiva de salud mental, social, legal o política?

Como dato interesante, la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales (SIPA, en inglés) de la Universidad de Columbia, publicó un contenido el 29 de abril de 2024 titulado: «Trump acusa a Robert F. Kennedy Jr. de ser el candidato electoral más izquierdista».

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No queremos pensar que esa publicación, que inclusive, la facultad parece haber borrado su contenido, es agente catalizador de una factura por parte de Trump y del ahora subordinado Kennedy.

Sea cual sea la motivación detrás de las sanciones, las expresiones del HHS «Dada la inacción constante de Columbia frente al acoso incesante a los estudiantes judíos…», no guarda relación con la propia evaluación de la organización ADL, ni con la trayectoria de manifestaciones universitarias que han caracterizado las instituciones estadounidenses desde la guerra de Vietnam y antes.

Por todo lo cual, finalizamos esta nota con la pregunta: ¿Lucha legítima contra el antisemitismo o subterfugio para callar voces en contra del genocidio israelí y próximamente contra la gentrificación de 2.2 millones de habitantes de La Franja a punto de ser forzados a abandonar su tierra? Mire usted a través de su propio cristal.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico
Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC
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