Superapagón despide el año
y levanta serias suspicacias

Redacción Nueva Isla
martes 31 de diciembre de 2024
El histórico superapagón producido en horas de la madrugada del martes 31 de diciembre, inicialmente debido a una alegada avería en el patio de interruptores de la Central Costa Sur, la cual afectó las Unidades 5 y 6 de Costa Sur y Ecoeléctrica, sería de proporciones aún más grandes de lo que LUMA Energy había reportado.
A las 6:00 a.m., el portal de la empresa encargada de la transmisión y distribución de energía indicaba que un total de 316,563 clientes estaban sin luz alrededor de toda la Isla. A las 6:40 a.m., el portal aumentó a 493,986 los clientes sin servicio, y a las 7:00 a.m., el número había aumentado a 633,382 clientes sin servicio. Pero no fue hasta las 8:40 a.m. cuando la empresa actualizó sus números catastróficos al doble: unos 1.3 millones de clientes estaban sin energía.
Temprano en la mañana el director de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Josué Colón, expresó en entrevista en WKAQ 580 que se trataba de «un evento mayor que afecta el sistema de energía completo» y que «la totalidad de los clientes está sin servicio”.
En ese momento Colón adelantaba que a juzgar por la magnitud de la avería podrían demorar gran parte del día en repararla.
Por su parte, Iván Báez, portavoz de la empresa encargada de la generación de energía, Genera PR, expresó que según la «información preliminar» que tenía, parecía tratarse de una falla en una instalación de 230 mil voltios que afectó en cadena las demás plantas generatrices.
Los interruptores averiados en Costa Sur, que alegadamente dieron paso a todo el evento están a cargo de LUMA.
Poco después de las 8:45 a.m., la versión inicial cambió, y LUMA indicó que «Los hallazgos preliminares apuntan a una falla en una línea soterrada» y que «el proceso completo (de restauración del servicio) tomará entre 24 y 48 horas, si las condiciones lo permiten.»
La situación de hechos es crítica a nivel socio- económico por tratarse de un día de festividad familiar y alto tráfico comercial, al punto que centros comerciales de la envergadura de Plaza Las Américas, The Mall of San Juan y Plaza del Caribe en Ponce, así como muchos otros centros comerciales, cerraron operaciones.
Las gasolineras alrededor de la Isla se mostraban abarrotadas de personas comprando gasolina para sus plantas eléctricas y vehículos, como si se tratara de un huracán categoría 5 y en previsión a una noche oscura, bastante distante del modelo imaginado para una despedida de año.
Por su parte, la Federación de Alcaldes y su presidente Gabriel Hernández, hicieron un llamado al aún gobernador y defensor del contrato de LUMA, Pedro Pierluisi, para que declare un estado de emergencia, lo cual le permitiría a los ayuntamientos acceder a fondos disponibles para paliar la contingencia.
Ante esta catastrófica situación, no son pocos los puertorriqueños que han levantado ceja y suspicacia, al haberse producido la misma en una fecha simbólica, de trascendental importancia, y justo en medio de una controvertida tirantez en torno a cancelar o no el contrato de LUMA, así como un aumento en la factura, el cual ha sido señalado como puntillazo a la economía.


