Teorías vinculan al COVID

y las vacunas con problemas

cerebrales y neurológicos

vacuna covid cerebro1
foto periodista JSG

lunes 27 de octubre de 2025

Cada vez surgen más teorías en torno a que las vacunas contra el COVID-19 pueden ser responsables de la avalancha de accidentes cerebrovasculares, condiciones neurológicas e inclusive demencia, surgida después de la pasada pandemia.

Algunas de estas teorías vinculan el creciente número de personas desorientadas e inclusive desaparecidas que frecuentemente se reportan en los medios.

Pero ¿tiene algún fundamento científico estas teorías?¿Podrían estas vacunas que aún están siendo recomendadas para poblaciones vulnerables tener algún vínculo? Investigamos un poco y esto encontramos:

La mayoría de los médicos rechazan tales conclusiones y las encasillan dentro del marco de desinformación.

Continúa firme el discurso de eficacia y seguridad, junto al estribillo: «los beneficios superan los riesgos». Aunque hay más galenos que antes concediéndole un margen de posibilidad a que una serie de alteraciones observadas en las condiciones de sus pacientes pudieran correlacionarse a estas vacunas e inclusive como secuela de la propia enfermedad.

Algunos han puesto en duda la frecuencia de casos con el denominado COVID largo, y los síntomas los han atribuido a reacciones adversa de estas vacunas, a corto, mediano y largo plazo.

Este sector médico continúa siendo una minoría.

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Sobre 3,000 millones de personas afectadas por enfermedades neurológicas:

Un reciente Informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la situación mundial de la neurología, publicado el 12 de octubre de 2025, revela que las enfermedades neurológicas afectan actualmente a más del 40% de la población mundial, es decir, a más de 3,000 millones de personas.

Las 10 principales afecciones neurológicas que contribuyeron a la muerte y la discapacidad fueron los accidentes cerebrovasculares, la encefalopatía neonatal, la migraña, la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, la neuropatía diabética, la meningitis, la epilepsia idiopática, las complicaciones neurológicas relacionadas con el parto prematuro, los trastornos del espectro autista y los cánceres del sistema nervioso.

Los países de bajos ingresos tienen más de 80 veces menos neurólogos que los países de altos ingresos, a pesar de la alta carga de estas enfermedades.

“Con más de una de cada tres personas en el mundo viviendo con afecciones que afectan el cerebro, debemos hacer todo lo posible para mejorar la atención médica que necesitan”, declaró el Dr. Jeremy Farrar, Subdirector General de la OMS, División de Promoción de la Salud, Prevención y Control de Enfermedades.

vacuna covid cerebro2

Estudios vinculan al COVID y las vacunas con problemas cerebrales y neurológicos:

Una investigación publicada en la revista Neurology Journal en octubre de 2021 ya vinculaba los efectos inflamatorios del COVID-19 con complicaciones neurológicas: «El potencial de complicaciones neurológicas es preocupante, en particular para aquellos que ya tienen trastornos neurológicos. Se han reportado complicaciones neurológicas en el 30%–60% de los pacientes con COVID-19… la rapidez de la aprobación ( de las vacunas) y el historial de regímenes de vacunación previos que resultaron en complicaciones neurológicas y de otro tipo, crean preocupación en torno a la vacunación generalizada. Esto es particularmente así en grupos con afecciones neurológicas preexistentes», rezaba el estudio.

Un sector científico ya había levantado bandera al vincular los mismos efectos inflamatorios del Sars- CoV- 2 y las vacunas que inducen la producción de proteína espiga. De hecho, ya habían señalado el potencial de que ésta atravesara la membrana hematoencefálica y produjera reacciones priónicas en los neurotransmisores de cerebro.

Un estudio de 2022 producido en Viena, Austria señalaba: «En conclusión, las preocupaciones sobre la seguridad de las vacunas contra el SARS-CoV-2 están respaldadas por un número creciente de estudios que informan sobre efectos secundarios neurológicos. Los más frecuentes son la cefalea, el síndrome de Guillain-Barré (SGB), la trombosis venosa profunda (TSV) y la mielitis transversa. Los profesionales sanitarios, en particular los neurólogos que atienden a pacientes vacunados contra el SARS-CoV-2, deben conocer estos efectos secundarios y mantenerse alerta para reconocerlos a tiempo y tratarlos adecuadamente», concluye la investigación.

Otros estudios, como los recogidos en un interesante reportaje del medio The Epoch Times en abril de 2023, que incluye datos provistos por la propia farmacéutica Pfizer a la FDA, muestra la capacidad de la molécula lípida de estas vacunas y sus componentes altamente inflamatorios, de penetrar la barrera hematoencefálica, afectando vasos sanguíneos y neuronas en el cerebro, produciendo desmielinización neuronal a nivel sistémico y produciendo daño sobre los neurotransmisores.

Un estudio de 2024 utilizando una base de datos de 99 millones de personas vacunadas contra el COVID, encontró preocupantes señales de seguridad para síndrome de Guillain-Barré, trombosis de senos venosos cerebrales y encefalomielitis diseminada aguda.

Otro estudio producido en 2024 en Seúl, revela una asociación entre las vacunas, el deterioro cognitivo y el Alzheimer: «Los hallazgos mostraron una mayor incidencia de deterioro cognitivo leve (DCL) y enfermedad de Alzheimer (EA) en las personas vacunadas, en particular en quienes recibieron vacunas de ARNm, dentro de los tres meses posteriores a la vacunación. El grupo vacunado con ARNm presentó una incidencia significativamente mayor de EA en comparación con el grupo no vacunado», reza el estudio.

Un estudio realizado en 2025 en Italia expone: «La influencia de la vacunación contra la COVID-19 en el riesgo de diversas enfermedades neurológicas ha sido objeto de intensa investigación… tras la vacunación se asoció con un aumento significativo en la incidencia de ictus isquémico, hemorragia cerebral, AIT y mielitis», reza el estudio.

Estos son solo algunos de los estudios científicos que señalan y levantan bandera sobre el potencial de daño cerebral y neurológico de las controvertidas vacunas del COVID-19.

Así pues, las teorías mencionadas al inicio de este reportaje no se producen en un vacío, no son descabelladas ni carecen de fundamento.

Sería necesario realizar más investigación científica exhaustiva y concluyente en torno a este preocupante asunto.

Nuestra función como medio y como periodistas es investigar e informar, sin responder a influencias, intereses o conveniencias.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico

Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)

Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), Wa.DC

 

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