Vistas públicas:

Aferrado Mellado al “bien

común” y obligatoriedad

vacunas en escuelas

jueves 1 de febrero de 2024

Durante las vistas públicas del Proyecto de la Cámara 1948, que derogaría la Ley 25 de 1983, mejor conocida como “Ley de Inmunizaciones Compulsorias a los Niños Pre-escolares y Estudiantes en Puerto Rico”, creando una nueva “Ley de Vacunación de Estudiantes”, entre cuyos fines principales se encuentra el proteger el derecho de los padres a rechazar vacunar a sus hijos, el secretario de Salud, Dr. Carlos Mellado López compareció a defender la obligatoriedad de las vacunas en nuestras escuelas.

Como contraparte, compareció en defensa del proyecto la reconocida pediatra, inmunóloga, infectóloga y alergista, Dra. María Carrascal Muñoz, quien ha sido por muchos años una voz de alerta sobre el riesgo de reacciones adversas, muchas de ellas a largo plazo, producto de la vacunación indiscriminada, sin evaluación ni cernimiento, en una población con una alta taza de predisposición genética, debido a polimorfismos en los nucleótidos a nivel celular, trayendo consigo problemas cardiovasculares, problemas de alergias, cognitivos, neurológicos, etc.

Durante las vistas públicas del proyecto tripartita, de la autoría de los representantes: Lisie Burgos Muñiz del Partido Proyecto Dignidad (PD), Sol Higgins Cuadrado, Lydia R. Méndez Silva y José A. Rivera Segarra del Partido Popular Democrático (PPD) y Carlos J. Méndez Núñez del Partido Nuevo Progresista (PNP), el secretario Mellado optó por defender lo que denominó “el interés apremiante del estado”, el bien común y señaló a los padres que decidan no vacunar a sus hijos como violadores que pudieran causar daño a la población.

Cabe señalar, que la Ley 25 a ser derogada, impone multas y sanciones que incluyen penas de reclusión a los padres que rehúsen vacunar a sus hijos y por ende los encasilla como padres maltratantes, pudiendo inclusive perder la custodia de sus hijos.

Según Mellado: “Si la mayoría de los niños de la comunidad en la que viven están inmunizados, los niños no vacunados también se benefician de la inmunidad colectiva. Debemos señalar que, si un número suficiente de padres actúa en su propio interés optando por no vacunar a sus hijos, entonces se pone en riesgo al público en general, violando un principio ético básico de no imponer daños a los demás… Puntualizamos que es un deber constitucional de esta Asamblea Legislativa proteger la salud de sus ciudadanos, por encima de aquellos derechos particulares”, expresó el secretario.
Por su parte, la Dra. Carrascal calificó de “sabia” la discusión pública en torno a este tema y así poder evaluar, tanto la justificación, como los datos de seguridad, esto además de los “daños inmunitarios o efectos adversos en la población pediátrica”.

De hecho, como inmunóloga y pediatra, Carrascal puso en duda “la eficacia de terceras entidades”, en referencia a las recomendaciones de autoridades y reconocidas organizaciones, tras exponer el efecto erosionante inmunitario de la vacunación, que lejos de fortalecer, debilita los sistemas inmunológicos con el fin de crear memoria inmunológica específica a una enfermedad.

Precisamente, por este debilitamiento de los sistemas inmunológicos, que se producen con la vacunación a mansalva, desde los neonatos que absurdamente son inoculados con múltiples vacunas, inclusive contra enfermedades de transmisión sexual, más de una década antes de dar inicio a su pubertad y actividad sexual, esto además de múltiples vacunas escolares y una mala alimentación, es la razón por la cual Carrascal señala una dura realidad: “Tenemos una población enferma”.

Según la doctora, perito en la materia, con sobre 25 años de experiencia, la población en Puerto Rico es “muy vulnerable a mutaciones genéticas que los hacen propensos a ser pobres detoxificadores, y por ende, tienen mayor probabilidad de tener efectos adversos a fármacos y a vacunas”.

El proyecto de ley, más allá del discurso de terror de Mellado y otros funcionarios, no elimina las vacunas a los niños en las escuelas. Usted podrá vacunar a sus hijos y “protegerlos” contra las enfermedades. Una vez “protegidos”, no debería tener preocupación alguna de contagio de las enfermedades contra las que los vacunó.

Por lo que la teoría del bien común, sería la aceptación institucional de la ineficacia de las vacunas, al menos en el ámbito escolar.

El proyecto P. de la C. 1948 elimina la obligatoriedad, penas y sanciones, y salvaguarda el derecho de los padres de aceptar o rechazar el riesgo de vacunar o no vacunar a sus hijos.

El autor es periodista acreditado por el Departamento de Estado de Puerto Rico                Miembro de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO)
Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) Washington DC